Más allá de la región | Bolivia ha trazado una hoja de ruta hacia un futuro energético sostenible
Bolivia se encuentra en un momento decisivo en su transición energética. Durante años, el sistema eléctrico del país ha dependido predominantemente de centrales termoeléctricas que utilizan gas natural, un recurso que ha sostenido tanto el suministro de energía como una parte importante de los ingresos públicos. Sin embargo, la disminución de las reservas domésticas de gas está comenzando a revelar vulnerabilidades estructurales en el sistema energético, generando mayores presiones sobre las finanzas públicas y planteando interrogantes fundamentales sobre la seguridad energética a largo plazo. Estos desafíos se manifiestan con especial claridad en el sector transporte.
En este contexto, en 2025, con el apoyo del Climate Promise del PNUD en el marco del programa Pledge to Impact, Bolivia elaboró una hoja de ruta del sector energético como parte de los esfuerzos recientes para implementar su Contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés).
Técnico revisando un panel solar © UNDP Bolivia
Bolivia mantiene una alta dependencia de combustibles fósiles importados, en particular diésel y gasolina, para sostener la movilidad, la logística y la producción de alimentos. A medida que se intensifican las restricciones de divisas, asegurar estas importaciones se ha vuelto cada vez más complejo, lo que ejerce presión sobre la balanza de pagos y pone de relieve los riesgos asociados a una dependencia prolongada de los combustibles fósiles.
En este contexto, acelerar la transición energética ha dejado de ser únicamente un objetivo climático para convertirse también en una necesidad económica y estratégica.
En 2025, con el apoyo del Climate Promise del PNUD en el marco del programa Pledge to Impact, Bolivia elaboró una hoja de ruta del sector energético como parte de los esfuerzos recientes para implementar su Contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés). Desarrollada mediante un proceso amplio y participativo, la hoja de ruta proporciona un camino claro y accionable para diversificar la matriz energética, reducir vulnerabilidades estructurales, fortalecer la seguridad energética y movilizar inversión pública y privada.
Preparada en estrecha coordinación con el Ministerio de Hidrocarburos y Energías, la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra y el Viceministerio de Planificación y Desarrollo Energético, la hoja de ruta ayuda a alinear los compromisos climáticos de la NDC de Bolivia con las estrategias de desarrollo nacional y las prioridades sectoriales, garantizando coherencia entre la ambición climática, la planificación energética y los objetivos económicos. Además, mediante la elaboración de balances energéticos subnacionales, la hoja de ruta revela asimetrías regionales en el suministro y la demanda de energía, lo que permite fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia a nivel departamental y municipal, y vincular las metas climáticas nacionales con las prioridades de desarrollo local.
Finalmente, la hoja de ruta incorpora cinco recomendaciones clave para avanzar hacia un futuro energético sostenible para Bolivia.
- Impulsar la energía sostenible como motor del desarrollo
- Impulsar reformas regulatorias para desbloquear inversión
- Reformar los subsidios a los combustibles fósiles para un mercado energético más justo
- Movilizar financiamiento para transformar la ambición en resultados tangibles
- Colocar la seguridad energética en el centro de la transición energética
A través de reformas regulatorias, una gestión responsable de los subsidios y la movilización de financiamiento verde, Bolivia tiene una oportunidad única para transformar su sector energético, cumplir sus compromisos climáticos y fortalecer su seguridad energética. Para garantizar la implementación y la rendición de cuentas, la hoja de ruta incorpora un marco de monitoreo para dar seguimiento al progreso a lo largo del tiempo.
Al demostrar inversiones concretas y resultados tangibles en el territorio, Bolivia podrá posicionarse como un destino atractivo para la inversión sostenible y alineada con el clima, y convertir en realidad su visión clara, basada en evidencia y construida mediante consenso, de un futuro energético sostenible.
Más información:
La hoja de ruta de Bolivia hacia un futuro energético sostenible- Proyecto:
- Contacto:
Lorenzo Eguren